NO ESTABA MUERTO
Un padre incinerado se rencuentra con su familia ocho años después de su desaparición.
La cronología de los echos es la siguiente: John Delaney desapareció en abril del 2000. Tres años después, la policía encontró un cuerpo en avanzado estado de descomposición que fue identificado como Delaney. Una vez informada la familia se organizaron los funerales y se procedió a la incineración del cuerpo.
La familia ya estaba tranquila por haber dado reposo a su difunto padre después de tres años de incertidumbre y la policía estaba satisfecha por haber resuelto el caso de la desaparición.
Por alegría de los familiares y ridículo de la policía la realidad era otra muy distinta. John no estaba muerto, ni estaba de parranda, ni estaba tomando cañas... Delaney en realidad estaba vivo, lo cierto es que ingreso en un hospital unos días después de su desaparición. Como sufría de amnesia no pudo dar ninguna pista sobre su nombre o dirección, así pues, como la policía no pudo aclarar su identidad le dio una de nueva y los servicios sociales le ingresaron en un geriátrico.
La verdad de la esperpéntica historia se descubrió cuando el hijo de john vio a su padre en un programa sobre personas desaparecidas de televisión.
" Estaba en shock. Pensábamos que habíamos incinerado a mi padre. Pero yo sabía que estaba ahí " Declaraba estupefacto el hijo.
Después de los ahora si pertinentes test de ADN la familia fue felizmente reunida y la policía ha reconocido su error y ahora intenta esclarecer cual es la identidad del incinerado.

un pelo dijo
Y...que haces con la urna del señor de encima la chimenea?
10 Septiembre 2008 | 01:29 AM