EL JARDIN DE LA ALEGRIA
Esta semana la coctelera nos invita a enseñar nuestras plantas y como mi compañera ha sido más rápida que yo me he quedado sin terracita para enseñar. Pero yo soy un chinche y un chinche verde para ser exactos y los de mi especie nos sentimos como en casa entre las plantas (claro está, menos cuando vienen las fumigadoras, que manía tienen los humanos en que somos una plaga), así que yo no me podía quedar de brazos cruzados y sin post, por lo que he decidido escribir sobre mi planta preferida y mi experiencia con ella, la CANNABIS SATIVA más conocida como la marihuana. Empezaré por deciros que es una planta de fácil cultivo, por lo tanto muy adecuada para jardineros principiantes. Mi primera experiencia en su cultivo se remonta a cuando tenía veinte años y justo acababa de largarme de casa de mi padre. Las planté en el balcón de mi primer piso en una callejuela del Barrio Gótico de Barcelona, era una calle estrecha y con poca luz, pero el resultado sin ser espectacular tampoco fue mal. Desde entonces he ido de piso en piso, de balcón en balcón, unos años con excelentes resultados y algunos, los menos, con auténticos fracasos. Como el año que un gusano cabrón, no soporto esos seres arrastrados, se me comió todo el tallo por dentro, cuando me di cuenta la cosa ya no tenía remedio. De todas formas, si algún día decidís plantar marihuana, tenéis que tener en cuenta que el gusano más peligroso es el que anda a dos patas, que eso si que es una plaga y no el chinche verde. Este es el motivo principal de que ahora las cultive dentro de un armario. Para finalizar os diré que lo mejor de esta planta es que además de decorativa, le pasa como al cerdo, se aprovecha todo de ella, ya que de sus duras fibras se pueden hacer cuerdas, tejidos e incluso papel (la primera biblia que imprimió Johannes Gutenberg la imprimió con papel hecho de cáñamo) y que con sus cogollos se pueden hacer infusiones, chocolate y cigarrillos de la risa.









bruxana dijo
Hola Xinxabombus:))
Míralas tú, qué majas, ellas...!!!
Y a mí, con lo bien que se me dan las plantas, que nunca me haya dado por el cultivo de aquí las alegres amigas... Que para tiempos de crisis, y rememorando la peli que lleva el mismo título de tu post, pues oye...
El sitio más raro (ó no) donde las ví plantadas era en las ventanas a la calle, enrejadas, de una planta baja... justo enfrente de la comisaría de policía nacional, hace unos años. Creo que ese día empecé a asumir que este municipio donde entonces ni trabajaba y ahora no trabajo, pero en el que vivo, era diferente...
(A mí el gusano que empieza por las raices y se come el tronco de las plantas me ha dejado sin muchas. Hace un par de veranos se zampó geraneos que habían sobrevivido años de heladas, sequías, pulgones... agggggg)
Interesante contribución al "tema de la semana". Pero que muy interesante...;)
Besos:))
17 Septiembre 2008 | 10:19